Presentación de un escritor y su novela El Creador de Sueños

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Presentación de un escritor y su novela El Creador de Sueños

Mensaje  manydevil el Lun Mayo 10, 2010 5:30 pm

Hola a todos, soy escritor aficionado y estoy empezando en este mundillo de la literatura fantastica y de ficción, intentare aportar todo lo que pueda para hacer más ameno si cabe este foro.

Acabo de publicar una novela "El Creador de Sueños" y (Las Puertas del Universo) de Ediciones Atlantis.
La voy a presentar el día 14 de mayo a las 19:30h en La Casa del Libro, C/ San Miguel 4, Zaragoza.

Una exquisita novela de Fantasía, ficción y de historia con buenas notas de humor,donde tres amigos viajan a traves de una puerta en el tiempo a la Caesaraugusta del siglo III, donde tendrán que poner a salvo la Lanza de Longinos, el Santo Grial y la Sábana Santa ayudados por (Tilfy) un Diapllins del pirineo, (Hispano) un gladiador que pedía venganza y una familia de cristianos en la clandestinidad, donde Itzan y sus amigos conoceran el amor con la bella Aniensis y su hermana Cornelia. Para tan dificil empresa tendrán que verselas con la bruja Kundry y otros seres de distinto pelaje además de algún que otro titanosaurio perdido en la época a través de las puertas del universo.
Todo ello contado por el Sr. Dumas, llamado "El Creador de Sueños"
Espero que os guste y estáis todos invitados a la presentación.
Saludos.

manydevil
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Re: Presentación de un escritor y su novela El Creador de Sueños

Mensaje  Sparrowhawk el Miér Mayo 12, 2010 4:47 am

Bienvenido al foro mi buen amigo Very Happy

Felicidades por la presentacion de tu libro, lastima que yo viva del otro lado del charco, pero no dudo que en foros españoles si vas a tener algun invitado Wink
Saludos y se libre de publicar aqui en tu casa los nuevos avances de la presentacion farao

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Re: Presentación de un escritor y su novela El Creador de Sueños

Mensaje  manydevil el Vie Mayo 28, 2010 1:38 pm

Gracias por el recibimiento, soy novel en este mundillo y no tengo mucho tiempo para dedicar a los foros por el trabajo, la familia, en fin lo de siempre, me encanta la literatura fantástica pero la verdad es que he leído muy poco, os dejo mi blog y un adelanto del libro.
http://libroelcreadordesuenos.blogspot.com

¿Que os parece la idea de hacer participe a la gente joven de la segunda parte de EL CREADOR DE SUEÑOS?
SALUDOS.



… a menudo leo libros de autores geniales con un gusto exquisito, tratando cada frase con delicadeza y rebuscando entre las palabras la más complicada para definir algo que con cualquier otro sinónimo, más sencillo, vendría a ser lo mismo.
El talento reside en contar algo que llegue al corazón de las personas y que cuando hayan terminado de leer se sientan un poco más felices.

La gente busca lo corriente, lo sencillo, el argot de la calle. Busca lo que le hace sentirse feliz, bien sea leyendo, escuchando o en cualquier actividad de la vida cotidiana.

Espero haberme explicado correctamente y que todos ustedes entiendan y comprendan que todo el mundo tiene el derecho a leer…






Una persona, Un libro. M.C.S.


























¿Has intentado, en la oscuridad de la noche, imaginarte en otra época, en otro mundo y crear un sueño…………..?

















Una vez me contó que podía crear sueños,
Que lo hacía cada noche como si…………















PRÓLOGO


Son las 03:45 de la madrugada de un día cualquiera; llevo días dándole vueltas a situaciones cotidianas, hechos triviales, situaciones normales y corrientes que pasan desapercibidas entre la gente de a pie, y que nadie le da importancia.
Los sueños… muy pocas son las personas que deciden intentar hacer realidad los sueños, sueños reales, sueños imaginarios,… en definitiva sueños < Soñar es vivir >

Hace un tiempo conocí a alguien, pasamos muchas noches trabajando juntos, hablábamos durante horas, noche tras noche. Me contó historias maravillosas, pero se le veía resignado a morir sin haber conseguido realizar un sueño.
Una noche le vi ilusionado, algo le rondaba la cabeza pero no me dijo de qué se trataba, así que le propuse tomar un café de máquina y él me dijo -yo invito-, siempre tan generoso, tal vez por eso no había conseguido ahorrar nada en su vida.

Le dije -vamos a sentarnos aquí un rato y disfrutemos del café mientras escuchamos esta pieza de Bach, la Suite nº 3 para orquesta en D mayor.

Él se limitó a cerrar los ojos y, sin decir nada, le cayeron dos lágrimas las cuales le resbalaron por la mejilla sin hacer nada por limpiarlas. Sólo susurró -es la música más maravillosa que he escuchado jamás. Se calló y no volvió a decir ninguna palabra hasta que terminó.

Se estaba haciendo mayor, le quedaba poco tiempo para jubilarse y tenía sueños, ¡ya lo creo!, muchos sueños que no se le habían cumplido y toda una vida sacrificada para los demás. ¿Quién se acordará de él cuando ya no valga para aportar algo a la sociedad? Quedará olvidado al igual que sus sueños, pero creo que tramaba algo, quizás su última oportunidad de demostrar que él era algo más que una simple hormiga que sólo vive para trabajar hasta que muere.

Él creaba sueños, como si los fabricara, y cada noche elegía uno diferente, una historia distinta cada noche, una época diferente. Algunos los tenía sin más.
Sólo él podía hacerlo.
Mi viejo amigo.

Hace tiempo que no sé nada de él, ojalá cumpla sus sueños, merece algo más de este mundo, se lo ha ganado con creces.
Yo le puse un mote, y pienso que estaréis todos de acuerdo conmigo; le llamé “EL CREADOR DE SUEÑOS”. Me pareció digno para alguien como él.

En los tiempos que corren no damos importancia a las cosas más sencillas, el mundo se ha vuelto arrogante y presuntuoso, las personas más felices son las que se dejan llevar por su imaginación, no hay nada de malo en ser un soñador, es lo único que nadie te va a poder arrebatar jamás, tus sueños.
Alimenta tu alma soñando y no abandones ni castigues al niño que todos llevamos dentro, el niño como el de mi querido amigo al que jamás abandonó.

Si le quieres conocer un poco más y escuchar de sus labios alguna de sus increíbles historias sigue leyendo y te llevará a mundos maravillosos en los que te sumergirás en sueños creados por él

…déjate llevar por EL CREADOR DE SUEÑOS

































EL CREADOR DE SUEÑOS……………………..M.C.S.





Me asomé por el ventanuco que había en una vieja caseta de obra. Llovía a mares y aún no era media noche, me quedaba toda la noche como vigilante en aquella obra abandonada en medio del monte, nadie se acercaba por allí, ¡quién iba a venir a robar a un viejo chiflado como yo!, me quedaban tres meses para jubilarme como vigilante nocturno y aunque no he hecho otra cosa que trabajar en sitios como éste; cuando me jubile, a lo mejor hasta lo echo de menos.

En los últimos 5 o 6 años me vienen sucediendo cosas muy raras, justo desde el mes de Noviembre de hace 6, sí, 6 años si la memoria no me falla. He ido teniendo sueños, unos extraños, otros maravillosos, algunos terroríficos que de momento no me he atrevido a contar, ni siquiera a escribir como hago con todas las aventuras en las cuales he sido participe o no. Como casi todo el mundo nunca lograba acordarme de la mayoría de los sueños que tenía, pero desde que trabajo aquí, cada noche de lluvia o tormenta, he experimentado sueños de los cuales he recordado todo lo sucedido en él, cada segundo de lo vivido, supe que no era normal, y decidí escribir todo lo que sucedía en mi sueño.

Me di cuenta que cada vez que tenía un sueño coincidía con lo que estaba pensando antes de quedar dormido.
Así probé cada noche, pensando en una época o civilización antigua, y cuando me despertaba había soñado sobre lo que yo había elegido, ¡podía crear sueños!
Después de cada ronda me sentaba en una vieja silla giratoria, ponía una vela encima de una pequeña mesa, un bolígrafo y un puñado de folios; pasaba el tiempo relatando cada experiencia que iba teniendo, con un café bien caliente pasaba las horas escribiendo y reviviendo las experiencias que tenía en cada sueño.
En un momento dado, y cansado de volver cada noche al mismo sitio de trabajo decidí coger unos días de vacaciones. Pensé en ordenar y copiar a máquina algunas historias que había soñado y llevarlas a algún editor literario. Tal vez les guste alguna y quieran publicarla, y puede que hasta consiga tener una buena jubilación y dejar de pasar necesidades con un sueldo que apenas llego a final de mes.
Lo tenía pasado a máquina, una vieja máquina de escribir que compré en el mercadillo hacía más de 20 años, en el fondo sabía que algún día me valdría para algo más que para decorar la casa.
Conseguí unas cuantas direcciones y fui, día tras día, con una copia a entregarlas en las editoriales que encontraba en las páginas amarillas.

Un agente me dijo que no me molestara en entregar copias pues las historias que yo relataba no tenían ninguna posibilidad de ser publicadas.
Llevaba más de 10 días, mañana y tarde, entregando copias a editores y agentes de medio país. Estaba cansado y muy desanimado, tal vez me había creado demasiadas ilusiones; quién iba a contar mis historias, quién querría contratar a un viejo como yo para publicar sus sueños, al fin y al cabo los sueños, sueños son.
Y para colmo empieza a llover. No llevo paraguas, entraré en esta cafetería, me tomaré un café y esperaré a que pare un poco, dentro de dos días tengo que volver a trabajar en la obra. Casi echaba de menos la caseta, pasar la noche solo…, pero esa soledad me gustaba, me relajaba.
En fin, pedí un café solo, un ristretto como dicen los italianos, me senté en una mesa del fondo, cogí la prensa…. De pronto oí la campanilla de la puerta de entrada de la cafetería. Acababan de entrar dos señores trajeados con una joven que no paraba de sonreír. Se notaba que ella les gustaba a los dos acompañantes aunque no me extraña, era bellísima.
Se sentaron dos mesas delante de mí, hablaban de cosas triviales, y yo pensaba en todo lo que les quedaba por vivir.

Con la taza en la mano se volvió hacia mí y me sonrió; tenía una sonrisa preciosa, yo le saludé y ella siguió conversando con los dos señores que compartían mesa con ella.
Uno de ellos le llamó por su nombre, Diana, Diana Hamilton, haciéndole referencia a un nuevo cargo que le habían dado; parecía que lo estaban celebrando.

Parece que deja de llover, son casi las ocho de la tarde, me voy a casa, cenaré un poco y me acostaré temprano. Estoy cansado, muy cansado.

Se levantó, pagó el café y se marchó. La joven de la mesa, cuando oyó la campanilla de la puerta, observó cómo se marchaba el señor que le había sonreído, miró hacia la mesa donde él estaba sentado y vio, en la silla, una bolsa; la cogió y salió corriendo en busca de su dueño pero ya había desaparecido. Volvió dentro del local, miró lo que había dentro y sacó un paquete de folios escritos, los guardó y le preguntó a la camarera quién era aquel señor.
La camarera nunca lo había visto y ella le dio una tarjeta diciéndole que si aparecía por allí y preguntaba por algo que se había olvidado, que le llamase.
Después de cenar me senté a escuchar un poco de música clásica, en concreto a Bach, la Suite para orquesta nº 3 en D mayor, ¡Dios! Como me gusta, la habría escuchado un millón de veces. Me quedé dormido.
Al día siguiente guardé todo lo que había escrito, copias que me habían sobrado, resignado pero contento por haberlo intentado.
Entonces me acordé que me había dejado olvidada en la cafetería una bolsa con una copia dentro. Decidí ir a buscarla. Al entrar, la camarera me reconoció y me dio la tarjeta de una mujer, Diana Hamilton.
Recordé que era la joven de la mesa de al lado, ella tenía mi copia. Le llamé y quedamos en la misma cafetería. Cuando llegó nos saludamos, tomamos un café y le conté a lo que me dedicaba. Diana me dijo que era responsable y Directora de una pequeña editorial que se había instalado en nuestro país.

¿Cómo quiere que le llame? ¡No me ha dicho su nombre!- exclamó Diana.
- Dumas,…… llámeme Señor Dumas
- Bien Señor Dumas, le pido disculpas por haberme llevado la bolsa, pero creí que conmigo estaría a salvo.
- No pasa nada.
- Tengo que confesarle que me he pasado la noche leyendo su libro.
- Bien, pues ahora que ya lo ha leído devuélvamelo, o mejor rómpalo. No tiene que decirme lo mismo que aquel agente literario desagradable y prepotente.
- Escúcheme, me ha parecido maravilloso…
- No me venga con monsergas
- Es cierto, creo que es fantástico, y le voy a proponer una cosa. Quiero que venga mañana a mi oficina, allí le estarán esperando mi jefe y dos compañeros míos.
- Ah, sí, los dos señores que se encontraban con usted sentados en esta misma mesa.
- Sí, son amigos míos y ambos son pareja.
Dumas quedó sorprendido: -¡No me fastidie! ¡Ja, ja, ja!, ¡qué me dice! ¡Yo juraría que los dos iban a la caza de usted!
- Son los mejores cazatalentos literarios que hay en este país. Ya he hablado con ellos y le vamos a ayudar, si usted quiere, claro está.

El Señor Dumas subió a la décima planta de un edificio de casi 30 pisos. Allí le esperaban sentados, en una mesa ovalada de madera, preciosa. Se levantaron y Diana presentó al resto de personas.

- Le presento a Harry Hamilton, mi padre y fundador de la Editorial, Dylan y Tony compañeros y amigos de la familia-
- Encantado de conocerles - dijo Dumas.

Harry se sentó diciendo: - Bien, Señor Dumas, Diana me ha comentado que tiene una gran facilidad para escribir historias de ciencia-ficción, ¡siéntese Señor Dumas!, póngase cómodo.
- Perdone que le interrumpa, señor Hamilton, pero yo no escribo historias, respondió Dumas.
- ¿Entonces qué hace? - preguntó Harry
- Creo sueños -contestó Dumas.
- ¡Esto me encanta, se pone interesante! - dijo Dylan en un tono un poco……
- ¡Crea sueños! - exclamó Harry sorprendido.
- Así es, me quedo dormido, creo un sueño y después lo plasmo en un papel, así de fácil. ¿Usted cree en los sueños? - preguntó Dumas.
- Pues la verdad, me gusta soñar con algo mejor, pero si se refiere a creer en hadas o algo parecido, no, pero a mis lectores les encanta.
- Pues debería. Los sueños que yo tengo a menudo son reales, o por lo menos en su gran mayoría.
- Diana nos ha dicho que la otra noche leyó una historia suya fantástica. ¿Sería capaz de contarnos sobre qué trata?
- ¿Por qué no lee la copia que Diana se quedó?- contestó Dumas.

Harry estaba impaciente por saber de qué iba la historia. - Escúcheme, he tenido que aguantar a personas durante horas, contándome absurdas historias sobre extraterrestres, zombis o presos psicópatas que se escapaban de la cárcel, así que para una vez que alguien aparece con una historia, la cual mi hija me ha convencido de que es realmente maravillosa, no le voy a dejar escapar. Me voy a quedar aquí sentado y no me voy a levantar hasta que usted me haya contado lo que hay escrito en ese libro.

- ¡Eso sí que es interés! - dijo Dumas, está bien, ¿me traen un café bien cargado, por favor?
Tony, nervioso, se levantó muy deprisa - Voy yo ¿alguien más quiere café?, yo me tomaré una tila.

Todos se acomodaron en unos sillones de estilo colonial y, emocionados, se dispusieron a escuchar lo que el Señor Dumas tenía que contar, el sueño que cierta noche Dumas había creado. Era uno de sus preferidos, puede que porque le recordaba a……….

- ¿Estáis preparados para venir a lo más profundo de mi sueño?- preguntó. Cerrar los ojos y escuchar. Vosotros, a través de mí, vais a poder ver otra civilización, la historia más bonita que jamás ha sido contada……

































CAPITULO I


Los ojos se me cerraban, me quedé mirando la pantalla del televisor apagado y noté cómo me llamaba, cómo me abducía lentamente y, de pronto sin más, allí estaba, observando el río por el cristal de la ventana de un viejo colegio donde mis tres amigos y yo estudiábamos.

Don Servando, que así le llamábamos, nos daba clase de francés, se despidió de nosotros hasta el siguiente curso.
Estaba a punto de sonar la campana que indicaba el final de la clase y el comienzo de las vacaciones de verano; estábamos en el mes de Junio, finales de la primavera y principios del verano. ¡Qué ganas teníamos todos de perder de vista el colegio Valentín Zabala! así se llamaba.
Era un colegio público donde estudiaba lo mejor de cada casa, un colegio viejo donde todo era muy viejo, cuadros, puertas, el recreo,… hasta los profesores eran mayores a punto de jubilarse, luego estaba Don Pablo, un conserje con boina y una bata azul que no le disimulaba la enorme barriga que tenía.

Don Pablo siempre tenía un manojo de llaves colgado del cinturón, cuando no, lo llevaba cogido bien fuerte en la mano izquierda, como si dependiera su vida de esas llaves. A menudo nos preguntábamos qué escondían, qué misterio habría al otro lado de las puertas que tan gruesas llaves abrirían.

Alguna vez tenías ganas de ir al baño, una excusa perfecta para ir con otro compañero a investigar un poco por el viejo colegio, con sus rampas de madera que crujían con cada paso que dabas.

Una mañana de esas pude escuchar, al otro lado de la puerta del despacho del Director, una conversación que no sé cuándo había empezado; hablaban en un tono bajo pero intenso como si discutieran, era referente a la custodia de las llaves.
Por lo que pude oír existían unas escaleras que bajaban a una puerta de hierro, la cual llevaba a una serie de pasadizos que comunicaban con las murallas romanas y a su vez con una catedral que en sus sótanos existían grandes secretos, kilómetros y kilómetros a la redonda de pasadizos y cámaras secretas.
Sólo había dos personas que sabían de su existencia en Valentín Zabala, Don Pablo y el Director del colegio.

-¡Calla!- le dijo el Director a Don Pablo, he oído algo ahí fuera, mira a ver quién está detrás de la puerta.

Yo me fui corriendo a la clase.

No volví a saber más de Don Pablo; unos dicen que se había jubilado, otros que se había marchado de la ciudad, pero yo sabía que algo le había sucedido.
En fin, como os decía anteriormente, era finales de Junio y el colegio había terminado. Bajando por la rampa les dije a mis amigos lo que aquel día había escuchado en la oficina del Director y les propuse investigar un poco, buscar algún acceso, bien por el colegio o bien por las murallas romanas.

- ¡De acuerdo!- me dijo Alex
-Yo también me apunto- dijo Mark
-¡Y yo!- dijo de repente muy entusiasmado Tom
-¡Pero si tú nunca te apuntas a ninguna aventura que hacemos!- le dijo Mark
- Sí, pero ya soy lo bastante mayorcito para empezar a decidir
-Bien, ¿cuándo quedamos?- preguntó Mark - ¿os parece bien a las cuatro de la tarde?
Todos estuvieron de acuerdo y a las cuatro de la tarde todos se reunieron en las murallas romanas.

Allí estábamos los cuatro amigos: Mark, Alex, Tom y yo, Itzan, dispuestos a descubrir el enigma de las murallas romanas, murallas que los Romanos construyeron para defender la ciudad entre el siglo I y el III de nuestra era.

Itzan les dijo: -¿Sabíais que Zaragoza se llamaba Salduíe, ciudad íbera y más tarde Caesaraugusta ciudad que fue fundada en el año 14 a.c. por Cesar Augusto y otra cosa España se llamaba Hispania? Se hablaba el latín, idioma que introdujeron los romanos en Hispania al igual que la civilización, las casas, los puentes, los acueductos, el alcantarillado. eran muy listos y gracias a ellos vivimos como personas civilizadas.
- Y entonces, ¿porqué se fueron?- preguntó Tom
- Creo que Hispania se dividió en tres- contestó Itzan- y más tarde fuimos invadidos en el sur de España por los árabes. Dicen que media ciudad está comunicada por pasadizos subterráneos que los romanos hicieron y que sólo unos pocos, incluyendo a la Iglesia, saben que existen de verdad, y nuestro colegio está encima.,… ¡oye, si quieres saber más, haber atendido en la clase de historia!
O mejor aún como dice mi padre, el que quiera saber que se vaya a Salamanca.
Antes de desaparecer Don Pablo, le oí discutir con Don José María, el Director del colegio, sobre la custodia de unas llaves que Don Pablo siempre llevaba colgadas.

Mark dijo: -Puede que tenga algo que ver aquella discusión con la desaparición de Don Pablo, a lo mejor D. José María lo asesinó y lo escondió en alguna de las mazmorras del interior del colegio.
- Don José María es duro, recto y estricto, pero no es un asesino- dijo Alex
- Bueno, yo me voy a casa que esto me está asustando un poco- comentó Tom

Mark saltó diciendo: -¡Sí, corre, vete a tu casa con tu mamaíta, siempre te rajas, no sé cuando vas a crecer!

Itzan miró a Mark: - Bien, déjalo ya, si se quiere ir que se vaya, nosotros iremos al torreón principal a ver cómo podemos bajar.
-¡Eso está chupado!- dijo Alex

Mark se apresuró a decir: -¿Y por qué no entramos al colegio? Ahora sólo están las dos señoras que limpian las clases, entramos en la oficina del Director e intentamos recuperar las llaves que llevaba Don Pablo, luego bajamos a los sótanos… ¡y ya veremos que encontramos!
- ¡Vale, eso está chupado!- volvió a decir Alex

Itzan le contestó: -Para ti todo está chupado, si quieres el caramelo que llevo en la boca, también está chupado ¡ja, ja, ja! Vamos a ver cómo bajamos, ¡jolín, esta torre está altísima! Si nos agarramos a los salientes de las piedras podremos bajar, pero con cuidado.

Comenzaron a bajar. Itzan llevaba puestas unas zapatillas con suela de goma que resbalaban bastante. En una de esas casi se cae al fondo del interior de la torre. Había una altura de unos 10 metros, lo suficiente para darse un buen porrazo. Consiguieron bajar los tres, el interior del torreón tenía unos cinco metros de diámetro con unas rocas muy sólidas, tanto, que habían soportado 2000 años.

Alex dijo sorprendido: -¡Mirar, se está nublando el cielo!
-Y aquí abajo se está poniendo muy oscuro- dijo Mark- como llueva no vamos a poder salir de aquí y yo no sé casi nadar.
Itzan les avisó: -No os pongáis nerviosos, ni siquiera está lloviendo, ¡por hablar! ¡Me acaba de caer una gota en la cabeza!
- A mí también, ¿qué hacemos?- dijo Alex
-Vámonos de aquí y venimos otro día- le siguió Mark
-¿Quién es el rajado ahora?
-Te voy a…

Itzan les miró: -¡Eh! Tranquilos chicos, no nos vamos a pelear ahora, empieza a subir tú, Mark, y nosotros iremos detrás de ti, date prisa que empieza a llover muy fuerte.

Mark balbuceó asustado: -No puedo ir más deprisa, me estoy resbalando con estas zapatillas, no consigo agarrarme bien a las piedras, ¡ayudadme!
-Ya te empujo yo, mis zapatillas son nuevas y me agarro bien- le dijo Alex

El interior del torreón se estaba empezando a llenar de agua y sólo habíamos escalado unos dos metros. Era imposible subir, y nos estábamos cansando. El agua nos empezaba a alcanzar. Intenté agarrarme fuerte pero resbalé y caí al agua.
Mis compañeros cayeron tras de mí y tuve que sujetar a Mark, estaba nervioso y no paraba de chapotear. Conseguí agarrarme a un saliente pero Mark me agarraba tan fuerte que me arrastraba hacia el fondo, creía que íbamos a morir ahogados.

-Intentaré llegar hasta ese saliente y me das la mano para que te sujetes- sugirió Alex
-¡Date prisa, o Mark me ahogará a mí también!
-¡Dame la mano Mark!, ¡ya está!, ¡agárrate fuerte!
-Gracias
-Intenta subir despacio
-¡Estoy agarrotado!, ¡no puedo!, ¡me resbalo!
- ¡Alex, Alex! Mira la piedra que tienes a tu lado, tiene como un dibujo romano. ¿Qué es? Hay unos salientes, sujétate en ellos.

Al apoyarse empujó suavemente la piedra hacia dentro y el agua empezó a descender. Mark se resbaló; cayó al agua arrastrando a Alex, que a su vez cogió de la camisa a Itzan y los tres gritaron a la vez siendo tragados por el remolino de agua que se había formado como si de un desagüe se tratara.

Dieron vueltas y vueltas, cayendo por unos pasadizos a modo de toboganes gigantes, hasta que sin saber ni cómo ni de qué manera fueron parando lentamente y cayendo en una suave alfombra de hierba fresca, desmayados durante un buen rato, hasta que Alex sintió el cosquilleo de una hormiga que le rozaba los labios y la nariz.
Escupió un poco de agua y despertó. Llamó a sus amigos: -¡Itzan, Itzan, Mark, despertad!
Itzan despertó. ¡Dios!, casi me ahogo. ¿Qué ha pasado? ¡Qué sol hace! ¡Mark, Mark, despierta!
Mark escupió agua y miró a sus compañeros. -¡No volváis a meterme en estos líos!
-Tú quisiste venir y si no haberte marchado con Tom- le replicó Alex.
Itzan sorprendido: -¿Os dais cuenta de que hace un día maravilloso? No se oyen coches, ni ruido… ¡Qué pasa ahí fuera!, estamos dentro del torreón, pero lo veo diferente, como recién construido y juraría que fuimos arrastrados por unos túneles con agua, ¡me duele todo mi cuerpo!

-A mí también, estoy molido- siguió Alex
Mark se apresuró a decir: - ¡Salimos de aquí o qué! Tengo ganas de llegar a mi casa y comerme un buen bocadillo de queso.
-¡Vale! Empecemos a subir lentamente- respondió Itzan- ahora las piedras están secas, que raro, hay menos salientes.
-Subiré después de Mark para ir ayudándole- dijo Alex
-Bien, yo iré delante- contestó Itzan.

Comenzamos a subir y, llegando a la última piedra, se me encogió el alma, alguien al otro lado estaba hablando en un idioma que no era el mío. Les oía como si estuvieran a unos 20 metros de mí pero no entendía nada, no comprendía lo que decían. Recuerdo a D. Servando comentar alguna vez frases en latín de cuando él estudió en el Seminario, y algo sí se parecía a lo que yo estaba escuchando. Me asomé por encima de la última piedra y la imagen que tuve fue increíble; se veía un poblado cercano y todo estaba desierto a mí alrededor excepto la línea que seguía la torre donde yo me encontraba. Había más torres, estaban construyendo una muralla, y yo me encontraba en medio de la construcción de las murallas romanas.

- Dame la mano, ya está, no te asustes- le dijo Itzan a Mark- no te lo vas a creer.
-¡Dios! ¡Qué es esto! ¿Dónde estamos? ¿Dónde está mi casa?
Alex exclamó: -¡Qué pasa, qué os pasa!, ni que hubieseis visto a…… ¡Madre mía, qué ha pasado con Zaragoza! Donde están las casas, el colegio…, sólo está el río y aquello ¿qué es?
-Aquello es Zaragoza- respondió Itzan
-¡Cómo va a ser aquello Zaragoza!- dijo Mark- eso es imposible, estamos soñando, con el golpe cuando nos caímos, debemos estar……

Mark empezó a llorar. Estaba confuso y no sabía qué hacer, al igual que nosotros.
Me temo que por algún motivo nos hemos trasladado a otra época de la historia, aquello no era Zaragoza, sino Caesaraugusta.

Qué vamos a hacer ahora, cómo vamos a regresar a casa, dónde exactamente nos encontrábamos, porqué nosotros, quién nos había mandado a otra época de la historia y para qué, con qué fin.

Eran preguntas sin respuestas.

Decidimos volver a bajar dentro del foso y esperar a que anocheciera. Si hubiésemos salido nos hubieran visto, ya que había gente a unos 50 ó 60 metros de nosotros, y estaba empezando a oscurecer.

-Aquí estaremos seguros de momento- dijo Itzan a sus amigos- en cuanto se haga de noche intentaremos salir y buscar a alguien, o escondernos en otro sitio. Tal vez alguna persona nos ayude y pueda explicarnos qué está pasando, todo se arreglará, ya lo veréis.
-¡Eso espero!- respondió Alex- ¿sabéis qué? Voy a subir a ver si encuentro alguna piedra que conecte con alguna salida, al igual que al presionar la piedra que hizo que se abriera una compuerta y se tragara el agua que nos trajo hasta aquí. Tiene que haber algo que vuelva a conectarlo.
-Vale, inténtalo- dijo Itzan mirando a Mark que rezaba: - Quién me mandaría meterme en estos líos, mi padre me va a matar como se entere de esto.
-Si pudiera encontrarlo…- se decía Alex para sí mismo- aquí están las piedras que se abrieron, fue por donde caímos pero cómo volver a abrirlas…
- Déjalo ya- dijo Itzan- vamos a descansar y a dormir un poco, creo que vamos a necesitar todas las fuerzas que podamos para salir de esta. Dormiremos por turnos de dos horas y uno de nosotros vigilará hasta que amanezca. No podemos estar aquí cuando regresen a trabajar por la mañana.
-Dormir vosotros, yo me quedaré primero a vigilar y después te llamo a ti, Itzan. Dejemos que Mark descanse un poco más.
- De acuerdo, avísame si oyes algo extraño.

Alex se quedó mirando el cielo estrellado, un cielo nítido precioso, sin contaminación lumínica, se podían observar todas las estrellas cuando de pronto escuchó como unas pequeñas piedras caían al otro lado de la torre. Se apresuró a llamar a Itzan. Apenas habían pasado 30 minutos, pero tenía que avisarle.
-¡Itzan, Itzan, despierta, he oído algo!
- ¿Qué?, ¡qué dices, Alex!
-Que he oído algo
-¿Qué has oído?
-Como unas piedras pequeñas cayendo, no lo sé, pero puede que haya alguien al otro lado.
-Vamos a quedarnos callados, a ver qué oímos.

Al cabo de un rato, Itzan despertó. Se habían quedado dormidos. Miró a sus amigos que seguían durmiendo y, sin hacer el más mínimo ruido, empezó a escalar por la torre, pues la curiosidad le invadía y no podía resistir la tentación de saber si alguien se encontraba al otro lado.

¿Y si los habían descubierto? ¿Y si estaban esperando a que amaneciese para capturarlos?

Itzan se sentó en lo más alto del torreón y pudo ver lo mismo que su amigo Alex, un mar de estrellas que parecían tener vida; era una noche maravillosa, pero una pequeña brisa le recorrió el cuerpo entrándole un cosquilleo y a la vez una sensación de saber que alguien le observaba. Miró deprisa hacia atrás pero no vio a nadie. Se quedó inmóvil tratando de analizar la situación, pero qué podía hacer un chico de 14 años con sus amigos durmiendo allí abajo. Cogió una piedra en cada mano y se quedó mirando atentamente hacia todos lados, atento a cualquier movimiento que pudiera haber.

Era bueno tirando piedras, y lo sabía, a 10 ó 15 metros no fallaría.

Había una luna creciente y la suficiente luz como para distinguir a algo o a alguien si se acercase hacia él.

Itzan miró fijamente hacia un estrecho camino que comunicaba, a través de la muralla, una torre con otra. Había oído algo que venía de allí y vio dos puntos brillantes que parecían ser unos ojos. Itzan se preparó, cogió las piedras muy fuertes, y temblándole las piernas se acercó muy lentamente. Estaba muerto de miedo, pero tenía que ser fuerte y salir de dudas, saber quién se encontraba allí escondido.

Itzan se armó de valor y dijo: -¡Sal ahora mismo o te pego una pedrada que te vas a enterar!
Nadie respondió e Itzan pensó que si tiraba una piedra y realmente había alguien, éste se quejaría del golpe y saldría.
Volvió a decir: -¡Sal, sal de ahí o te juro que…!
En ese momento Itzan tiró la piedra al mismo tiempo que asomaba una cabeza por encima del muro y ¡plaf!, le había dado con la piedra en medio de la frente.
Quien fuera cayó redondo al suelo. Itzan se acercó lentamente, y conforme se acercaba no podía creer lo que veían sus ojos; era una chica joven.
-¡Una chica!- se dijo para sí mismo- ¿Cómo puede haber una chica, a estas horas de la noche, aquí, arriesgándose a que le peguen una pedrada como la que yo le he dado?, ¡tiene narices!

La joven se había desmayado. A causa del golpe le caía un pequeño hilo de sangre por la cabeza hacia el cuello. Itzan sacó un pañuelo de tela que siempre llevaba en el bolsillo y, cogiéndole suavemente la cabeza, se la apoyó en sus piernas y comenzó a limpiarle la herida al tiempo que no podía dejar de observar la hermosura de la joven. Era la chica más guapa que había visto en su vida.
Se quedó mirándole y acariciándole la cara a la vez que le limpiaba la herida. De pronto la joven abrió los ojos y al ver a Itzan se dio un susto de muerte; le cogió la mano y le mordió tan fuerte que no pudo más que gritar.

La chica salió corriendo e Itzan tuvo que ponerse el pañuelo, con el que la había limpiado, alrededor de su mano.

-¡Si ya me lo decía mi padre!: “Hijo mío, no te fíes de las mujeres, cuando menos te lo esperas se vengan de uno”
¡Qué razón tenía! Aunque a la chica no le han faltado motivos con la pedrada que le he dado.

Al fondo se oyó……

-¡Itzan, Itzan! ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué has gritado?
Acercándose a Itzan, éste le dijo: -Si te cuento lo que me acaba de pasar…
-¿Qué te ha pasado en la mano?
-Una chica me ha mordido
-¿Qué? ¡Que te ha mordido una chica! ¿Y dónde está?
-Salió corriendo

Itzan le contó lo sucedido y bajaron a buscar a Mark que aún estaba dormido, pronto amanecería y tenían que ponerse en marcha para intentar volver a casa.
Despertaron a Mark y, una vez aclarado todo, subieron por la torre. Cuál fue la sorpresa de Itzan al llegar arriba, la joven había regresado y, mirándose fijamente los dos, Itzan le dijo: - ¡Hola! ¿Cómo te llamas?
Ella le miró, y aunque comprendía lo que Itzan le preguntaba, sabía que no eran de allí, serían extranjeros, pero qué hacían pasando la noche en una muralla que los romanos estaban construyendo.

-Me llamo Itzan, éste es Alex y el que sube por la torre es Mark.

La joven le miró y, por fin, contestó señalándose: -¡Ego Aniensis!
-Aniensis- repitió Itzan- Qué bonito, me gusta. Aniensis, ¿sabes dónde estamos y qué es lo que pasa? ¿Dónde están las casas, mi colegio, nuestro barrio y por qué vas vestida así?

La joven Aniensis llevaba un vestido atado a la cintura con un cordel y unas sandalias de cuero, pero aún así, a los tres chicos les pareció la chica más hermosa que habían visto en su corta vida.

manydevil
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Re: Presentación de un escritor y su novela El Creador de Sueños

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